En el camino

Vamos por el buen camino. Muchas personas se han interesado ya por la asociación y estamos ultimando los horarios abiertos al público, y también mandaremos la página de solicitud a través de este blog.
Preparando grandes documentales, meditaciones, relajación... abiertos a nuevas ideas y a que otras asociaciones contacten con nosotros para divulgar información.
Entre todos hablamos muchos idiomas, atrévete a preguntar en el idioma que quieras, trataremos de responderte.
Todos aprendemos de todos. Dice un refrán: Cada persona que encontramos es superior a nosotros en alguna cosa; de eso podemos aprender de ella.

Las endorfinas

    Las endorfinas son una fuente de placer. Mitigan el dolor y aumentan el bienestar. El cerebro las produce cuando las necesitamos, pero también podemos aprender a generarlas voluntariamente. El atleta que corre los últimos metros de un maratón, sumido en un cálido trance y ajeno al dolor; una mujer después de un orgasmo tendida en su cama relajada o una fan que coge un vuelo de muchas horas para ir a ver a su artista preferido... todas estas actividades generan unas sustancias químicas más eficaces que el mejor de los antidepresivos, más duraderas que la más potente droga, más relajantes que cualquier medicamento; son sustancias generadas por el cerebro para proporcionar bienestar.
    Todos somos conscientes de que hay acciones o situaciones que nos proporcionan especial placer. Ciertos ejercicios aeróbicos, la música o las relaciones sexuales provocan verdaderos cambios fisiológicos en nuestro organismo. Todo ello se traduce en auténticas oleadas de endorfinas circulando por nuestra sangre. Asimismo las endorfinas también intervienen en la regulación del dolor. No sólo en cualquier dolor cotidiano sino en prácticas tan antiguas como la acupuntura. También están involucradas en la regulación del apetito así como en la secreción de hormonas relacionadas con la sexualidad.
    Se ha comprobado que las endorfinas ya se segregan en la leche materna, que no solo incluye los nutrientes que un bebé necesita durante sus primeros meses de vida, sino también cantidades apreciables de endorfinas para que se sienta radiante emocionalmente desde su nacimiento y asocie la presencia del seno materno como algo positivo y que le vincula a la madre.. Por lo tanto las endorfinas son nuestra morfina interna; una vez experimentados sus efectos, nos pasamos la vida persiguiéndolos. Ahora sabemos que hay formas sencillas y naturales de estimularlas.
    La función reforzadora del placer que ejercen las endorfinas está relacionada con la supervivencia: Las endorfinas son un grupo de proteínas que se generan de manera natural, en el cerebro. Las sustancias principales identificadas como endorfinas son las encefalinas, las betaendorfinas y las dinorfinas. Se pueden encontrar por todo el sistema nervioso, pero las betaendorfinas se localizan principalmente en la glándula pituitaria, situada en la zona central del cerebro. Desde allí, se segregan como respuesta beneficiosa a aquellas actividades que favorecen nuestra supervivencia.
    Las subidas y bajadas del nivel de endorfinas afectan al estado de ánimo e influyen en la salud: Ante un suceso agradable, las endorfinas liberadas nos proporcionan una sensación de bienestar que provocan un deseo irrefutable de repetirlo. Es un refuerzo positivo. La corteza cerebral la inscribe como actividad placentera que debe repetirse tanto como sea posible. En ciertas situaciones, el cerebro  nos advierte de no responder al reclamo de las endorfinas y nos recuerda, por ejemplo, que tenemos que madrugar para ir a un trabajo.
    Una bajada de endorfinas, afecta a nuestro tono vital.En los estados depresivos, existe una reducción de varios neurotransmisores que regulan el estado de ánimo, como son la serotonina y las endorfinas. Ocasiona que la persona actue con mayor sensibilidad al dolor durante el estado depresivo. Hay pacientes con depresiones crónicas que generan anticuerpos contra sus propias endorfinas, y se ve afectado su sistema inmunológico.
    Se generan endorfinas haciendo un deporte que nos guste, empezando una actividad que nos haga sentir bien, escuchando buena música, relacionándonos con los demás, desechar de nuestro lado todo aquello que nos perjudica y nos entristece, tener una visión positiva de nosotros mismos, dejar de pensar en el pasado, sin rencores, y vivir el aquí y ahora, o sea, vive cada momento como si no existiera nada más. La capacidad analgésica de las endorfinas también está validada sobre todo con acupuntura, en que los niveles de endorfinas en la sangre presenta una gran subida después de un tratamiento.  Así mismo, después de una sesión de reiki, o de yoga...
    El sexo libera un torrente de endorfinas en el cerebro capaz de retrasar el envejecimiento: La euforia, el éxtasis y el aturdimiento característicos del enamoramineto son producto del aumento de tres sustancias químicas esenciales del cerebro, además de las endorfinas que también actúan de neurotransmisores: la norepinefrina, la dopamina y la feniletilamina. Este estado de euforia y excitación puede durar entre dos y tres años, producto precisamente de las acción de estas sustancias químicas.
    Los amores apasionados no son eternos. Sin embargo, las relaciones amorosas a largo plazo son fruto de una contínua y gratificante presencia del compañero que estimula la producción de endorfinas en nuestro cerebro.
    Evitar pensamientos negativos es el primer paso para estimular su producción ya que todos los pensamientos, sentimientos, comportaminetos y sensaciones físicas están vinculados hasta modificar uno para que los demás se alteren.Aprender a escucharnos, evitar el pesimismo, marcarnos objetivos, salir de la monotonía, dedicarnos momentos, facilitan la producción de endorfinas. El deporte y la dieta también estimulan dicha producción. Ponte en marcha desde YAAAAAAAAAAAAA
 
 

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