En el camino

Vamos por el buen camino. Muchas personas se han interesado ya por la asociación y estamos ultimando los horarios abiertos al público, y también mandaremos la página de solicitud a través de este blog.
Preparando grandes documentales, meditaciones, relajación... abiertos a nuevas ideas y a que otras asociaciones contacten con nosotros para divulgar información.
Entre todos hablamos muchos idiomas, atrévete a preguntar en el idioma que quieras, trataremos de responderte.
Todos aprendemos de todos. Dice un refrán: Cada persona que encontramos es superior a nosotros en alguna cosa; de eso podemos aprender de ella.

Expresar los sentimientos

  Algo tan sencillo como decirle a alguien que nos importa puede resultarnos casi imposible. En cambio, podremos reprenderle sin pudor y sin tener en cuenta las consecuencias de nuestras palabras. Mostrar lo que sentimos, saber hacerlo a tiempo o tener claro cuándo es mejor callar es un entrenamiento que nos hará personas más seguras y queridas.
  Muchas veces hemos escuchado la frase: "Perdóname por lo que te he dicho, pero soy muy honesta y necesito decir lo que siento". Y también hemos escuchado lo contrario: "Yo nunca expreso mis sentimientos, prefiero guardármelos para mí". Ambas posiciones son extremas, debemos encontrar una manera más acertada de manejar nuestro mundo emocional. Tenemos que expresar lo que sentimos, siempre es positivo, pero cuidado, la forma de decirlo, el momento adecuado... puede que produzca una reacción contraria a la que esperábamos. Que sea saludable expresarnos no quiere decir necesariamente con el destinatario de nuestros sentimientos. En muchas ocasiones es mucho más acertado buscar a otra persona para compartirlos; y si no tenemos a nadie, escribirlos, aunque después quememos lo que hemos escrito.
  Poder hablar, cuando tenemos la necesidad de hacerlo, y saber callar, cuando es preciso, se puede lograr con un entrenamiento que beneficiará nuestro equilibrio emocional. Para llevarlo a cabo, primero es muy importante identificar qué sentimos y, una vez que lo sabemos, sería bueno determinar para qué queremos decirlo o de qué nos sirve callarlo.
  Cuando callar:
- Cuando la ira nos ciega tanto que, seguramente, provocará un grado de descontrol  que se transformará en violencia. No podremos expresar lo que sentimos sino que expresaremos la violencia que nos provoca la impotencia.
 - Cuando nuestro sentimiento es tan confuso que aclararlo con el destinatario nos hará saltar de una sensación a otra dependiendo de su reacción. Y eso conlleva una situación engañosa de tranquilidad o bien de riesgo.
- Cuando hablar solo provocaría dolor en nosotros y en las personas que queremos. Y conlleva un sentimiento de dolor innecesario y estéril.
  Cuando hablar:
- Por el placer de expresar un sentimiento amoroso. Cuando amamos, no basta con demostrarlo, también hay que decirlo. Y el otro necesita escucharlo.
- Por el deseo de manifestar nuestro reconocimiento a alguien. Aprender a decir " gracias", nos hace personas más adultas y más seguras.
- Para aclarar una situación que perturba y pone en peligro el vínculo con la otra persona. Si una relación nos importa de verdad y se han establecido malentendidos, es necesario esclarecer los puntos oscuros que la ponen en peligro.
- Para dar por terminada una relación vincular. No nos sirve hacernos los distraídos para evitar un encuentro conflictivo.
  Intentemos buscar siempre el momento y el lugar adecuado para hablar con el otro. Cuando los sentimientos son positivos, muchas veces callamos por vergüenza, y cuando son negativos, callamos por miedo a la pérdida.
  Atrévete a decir lo que sientes: Que no te paralice la vergüenza; no escatimes cariño; habla desde el corazón; ten clara la finalidad; cuida las formas; comparte siempre lo positivo; rompe el silencio.
 

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