En el camino

Vamos por el buen camino. Muchas personas se han interesado ya por la asociación y estamos ultimando los horarios abiertos al público, y también mandaremos la página de solicitud a través de este blog.
Preparando grandes documentales, meditaciones, relajación... abiertos a nuevas ideas y a que otras asociaciones contacten con nosotros para divulgar información.
Entre todos hablamos muchos idiomas, atrévete a preguntar en el idioma que quieras, trataremos de responderte.
Todos aprendemos de todos. Dice un refrán: Cada persona que encontramos es superior a nosotros en alguna cosa; de eso podemos aprender de ella.

El cerebro tiene sexo

Muchas veces nos hemos preguntado por qué los hombres piensan en muchas cosas diferente de las mujeres o actúan de un  modo impensable para el sexo contrario.Se han escrito libros sobre este tema como "las mujeres vienen de Venus y los hombres vienen de Marte" El cerebro y la biología nos dan la respuesta a todas estas preguntas.
  Según el nobel de Medicina E.R. Kandel, los hombres comprenden mejor el funcionamiento de las máquinas. Se dice que las mujeres barajan el espacio y las leyes de la física com menos soltura que los hombres. Si es verdad que desde pequeños los niños realizan casi siempre actividades en dónde se debe visualizar bien el espacio, equilibrarlo con la fuerza y acertar con la dirección. Tirar piedras a un bote vacío, hacer puntería con cualquier cosa... los hombres lo llevan mejor y practican más estos temas desde pequeños. Las mujeres optamos por otras actividades que nos desarrollan lo que ya tenemos por genética, a juego de roles en dónde afloran copias de vida cotidianas, movimientos más flexibles y estéticos, las mujeres no nos importa tanto la competitividad como a ellos. ¿A quién le importa quién escupe más lejos? ¿Quién tiene más fuerza haciendo un pulso? Estas demostraciones de fuerza, espacio, puntería, a las mujeres nos dicen poca cosa.
  Los hombres según estudios realizados, son mejores en el funcionamiento de objetos inanimados, que son las máquinas, ordenadores, matemáticas... un sistema que se pueda coleccionar, sellos, monedas....
  Las mujeres estamos mejor dotadas para desentrañar los sentimientos y pensamientos de las personas. La empatía es una cualidad que las mujeres tenemos muy desarrollada y estamos mejor dotadas en nuestro cerebro que los hombres. La empatía es la capacidad de reconocer las emociones y los pensamientos de otra persona y responder emocionalmente a sus pensamientos y sentimientos. Se ha hecho una prueba enseñando fotografías de parte de las caras de personas a hombres y mujeres, y mayoritariamente aciertan más las emociones expresadas en este trozo de fotografía que los hombres.
  La diferencia de género en el funcionamiento de la mente ha permitido perpetuar la especie. La historia de la evolución confirma según los restos hallados, que la caza, con su parafernalia de dardos, flechas... percepción del espacio, fuerza ejercida al arrastrar la caza... lo llevaban a cabo las personas mejor dotadas genéticamente para estas funciones y en su mayoría eran hombres. El cuidado de la tribu, de los niños, de saber interpretar emociones, estados de ánimo... eran mujeres. Porque gracias a ellas, en la época que la mortalidad infantil era muy grande y los niños un gran tesoro, tenían  que estar al cuidado de personas, que supieran lo que hacer cuando enfermaban, los supieran cuidar para poder sobrevivir, ya que hay que utilizar la empatía para imaginar que necesita una persona que no habla.Hambre, frío, enfermedad, dolor.... Saber que hacer en cada momento contribuía a perpetuar la especie.
La diferencia de sexos se consuma entre los portadores de células germinales más pequeñas y móviles (los espermatozoides) y los portadores de células germinales más grandes y selectas (óvulos); y hace más de 700 millones de años, o quizás más, que se reafirmó un proceso que consistió en la adopción del sistema sexual de reproducción y la aparición de diferencias de género, tanto a nivel físico, como a nivel cerebral.
  Para hacer el amor, las mujeres tenemos que liberarnos de las preocupaciones. Al tener células germinales diferentes, tenemos comportamientos sexuales diferenciados. Para que la mujer pueda disfrutar de un orgasmo, tiene que inhibir casi totalmente una desconexión de su cerebro emocional, si tiene miedo, ansiedad, malestar con la pareja... le será difícil disfrutar del placer sexual.
  Para hacer el amor,  los hombres, predominan las sensaciones de placer físico vinculados a la excitación. ¡Cuántas veces no hemos dicho las mujeres, que cuando al hombre le funciona el cerebro de abajo, el de arriba le deja de funcionar! O sea, que para hacer el amor, las mujeres necesitan estar libres de preocupaciones en mayor medida que los hombres.
  Mientras los hombres compiten por una mujer, las mujeres se preocupan más por no equivocarse en una elección. El varón compite con otros de la misma especie para recabar los favores de una mujer determinada. A la mujer, lo que le interesa es no equivocarse a la hora de elegir.
  El las tribus actuales que todavía viven en una especie de prehistoria, se siguen más estos parámetros: las mujeres se pintan , embellecen su cuerpo, y eligen, si pueden a hombres que demuestran su fuerza y son capaces de protegerlas, frente a peligros externos, cazadores.
  De todas formas, cada vez más, las mujeres van ampliando sus roles, y son capaces de defenderse ellas mismas y de proteger a sus hijos en la sociedad. Pero si hemos de decir la verdad, nos suelen gustar hombres con personalidad, que destaquen por su coraje, inteligencia, no tanto el físico. Y a los hombres, todavía una mujer joven, guapa, sexy ... puede hacerles perder la cabeza.
  El espacio cerebral reservado a las relaciones sexuales es dos veces y media superior en los hombres. Eso hace que las conductas sexuales pueden incidir en la conducta de hombres y mujeres a lo largo de la vida, Si a ello le añadimos las experiencias y vivencias propias de cada persona hace que la vida nos dé sorpresas y que no todo sea como dicen los libros y podamos reaccionar de modo inesperado.
  Por ello tenemos que ser flexibles y tolerantes, ponernos en la piel del otro y siempre, siempre amar.

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