En el camino

Vamos por el buen camino. Muchas personas se han interesado ya por la asociación y estamos ultimando los horarios abiertos al público, y también mandaremos la página de solicitud a través de este blog.
Preparando grandes documentales, meditaciones, relajación... abiertos a nuevas ideas y a que otras asociaciones contacten con nosotros para divulgar información.
Entre todos hablamos muchos idiomas, atrévete a preguntar en el idioma que quieras, trataremos de responderte.
Todos aprendemos de todos. Dice un refrán: Cada persona que encontramos es superior a nosotros en alguna cosa; de eso podemos aprender de ella.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

FOCUSING

    Una palabra casi desconocida y se trata de una terapia que consiste en prestar atención a nuestra sabiduría corporal que nos ayudará a recuperar nuestro bienestar.
    Muchas veces aunque tratemos de prestar atención buscando las causas que nos producen malestar y saber que es lo que realmente nos ocurre, no somos capaces de descubrir qué es lo que nos pasa ni cuál es la causa  que lo produce. Si además, nuestras necesidades básicas están cubiertas, la falta de razones para la insatisfacción parece no tener sentido.
    Y aunque analizamos lo que nos ha sucedido recientemente, muchas veces la causa del malestar viene de hechos ocurridos en un pasado lejano. La falta de atención hacia nuestro cuerpo a lo largo de los años, puede haber hecho que éste empiece a pagar las consecuencias de esa ignorancia.
    Una terapia ancestral
    Aunque la han hecho una teoría moderna, algunas culturas ancestrales han integrado sus métodos curativos desde tiempos inmemoriales. En Japón se conoce como Kufu, y se centra en la capacidad de "escuchar el vientre", que es donde se reúne todo un sistema de músculos y vísceras que simbolizan la totalidad de la persona. Los griegos clásicos, usaban el término Thymos, que se puede traducir como experimentar una sensación, la parte central del cuerpo: pulmones, diafragma y abdomen.
    Aprender a pensar con el vientre ha sido en muchas tradiciones, una manera más de conocerse y sentirse en armonía con los pensamientos. El problema es, que en la actualidad, creemos que un pensamiento es un hecho controlado por la conciencia, y que la capacidad de pensar y de almacenar información se encuentra únicamente en la zona cerebral. Es puramente intelectual.
    Ghandi decía que un hombre no era nada más que un producto de sus pensamientos y que, por lo tanto, se convertía en lo que pensaba. Una visión muy afín a la filosofía de Buda. Afortunadamente, hoy en día, cada vez hay más personas capaces de relacionar los beneficios del pensamiento bien dirigido y el estado de bienestar generalo.
    El focusing actual 
    Cuando enfermamos o estamos sometidos a gran estrés, nuestro cuerpo se impregna de toda esa información y empieza a expresarla en forma de incapacitaciones físicas: dolores de espalda, resfriados, cólicos... Podríamos citar un listado interminable de síntomas que nuestro cuerpo produce a modo de aviso, de que algo no marcha bien en nuestra vida. Pero debido a la falta de tiempo o de interés, y a un gran desconocimiento, no somos capaces de advertir estos síntomas como los avisos que son, y no buscamos la verdadera raíz de lo que nos ocurre.
    El focusing fue desarrollado en Estado Unidos por el filósofo y psicoterapeuta Eugene Gendlin en 1926. La curación o las dolencias desaparecían cuando el enfoque del tratamiento  se centraba en la conciencia corporal. La sabiduría curativa del cuerpo. 
    Aquello que se libera sin que nos demos cuenta, permanece. Pero aquello que se libera y somos conscientes de lo que ocurre, cambia. Si el sentimiento negativo permanece en el mismo lugar , año tras año, y el cuerpo de vez en cuando no recuerda este hecho, pero nosotros no somos capaces de captarlo o lo ignoramos, este malestar evoluciona con el tiempo y se transforma en algo que verdaderamente nos daña.
    Las sensaciones sentidas, varían según como hemos interpretado o analizado la situación. Es algo físico y al mismo tiempo intelectual. Cuando nos centramos en la sensación, descubriremos que hay una vida interna en nuestro cuerpo, que relaciona las palabras con aquello que sucede en nuestro interior. El lenguaje está enraizado en nuestro cuerpo y si somos capaces de expresar esta sensación y todo lo que conlleva, estaremos en camino de conseguir una victoria sobre el malestar que produce.
    Cómo trabajar el focusing
    Busca una posición cómoda, relájate, cierra los ojos , respira profundamente y pregúntate a ti mismo cómo te encuentras, pero sin responder todavía. Dale tiempo al cuerpo para formar una respuesta. La atención debe estar puesta enteramente en nuestro organismo.
    Pasa a imaginar un listado de cosas que te hacen sentir bien. No te centres en ninguna. Simplemente haz el listado.
    Cuando acuda a tu mente algo que detenga el fluir de las imágenes fija la atención allí.
    Permite que fluya sin intentar suprimirla.
No trates de responderte , sólo siente y dale a tu cuerpo un minuto para formar una respuesta.
    Trata de encontrar una palabra, imagen, gesto, sonido o cualquier cosa que te ayude a sentir en que  parte del cuerpo aparece reflejada esta sensación y experimenta una emoción de tranquilidad y puedas soltar este bloqueo.
    Durante algunos minutos, hazte preguntas sobre esta experiencia pero sin responder a ninguna, porque la respuesta tiene que emanar de tu cuerpo, no de tu mente. 
Respira hondo y confía en la respuesta que dar´ña tu organismo.

    
    

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